Hoy el panorama esta muy claro para darse cuenta, de que los dos partidos oposición al gobierno no quieren gobernar, solo les interesa el parlamento y tener el poder de ambas cámaras parlamentarias, porque el congreso es donde se toma las decisiones y los grupos económicos colocan sus jugadores para manejar y liderar el país.


Podrán existir todo tipo reuniones cumbres en la derecha. Joaquín Lavín y Sebastián Piñera sellaron su pacto estratégico que tiene como principal objetivo vencer a Michelle Bachelet en las próximas elecciones. Ambos candidatos fueron entrevistados juntos por el diario La Segunda en un armónico encuentro, llevado a cabo en el barrio de San Damián, en que se juraron lealtad mutua esa lealtad es porque ambos no les interesa ser presidentes, lo único que los compromete es demostrar la popularidad de cada uno y apoyar a sus candidatos al parlamento.


Palabras copiadas de una entrevista del diario la Tercera a Allamand donde indica, el sentido común dice que en este clima de división no hay propiamente un futuro para nadie en la derecha, para ninguno de sus dirigentes. Hasta ahora la centroderecha no avanzaba, sino que iba marcha atrás. Estábamos estancados en términos de crecimiento electoral, y después de haber estado hace seis años rasguñando la posibilidad de ser gobierno, hoy día esa meta parece lejana. Este proyecto es indispensable para la derecha y para la salud de la democracia. Ninguna democracia sólida, moderna y progresista en el mundo funciona con una eternización en el poder de un partido o una coalición. La alternancia es indispensable, pero digamos las cosas como son: no la ha habido, más que por los méritos de la Concertación, por los errores no forzados de la oposición.


Lo que sucede no es que la derecha sea débil. La derecha ha sido torpe, lo que no es lo mismo. Algunos creen que la distensión inicialmente lograda es un primer paso en la creación de una futura Alianza Popular. Un partido fusionado de derecha. Nunca tanto. Esto implicará creer que aquellos que no han podido lo menos, podrán lo más sólo porque es más sensato. Es decir, que se ha estado todo este tiempo confrontándose por algo así como una ilusión o un mal entendido. Hay que ver a Allamand, cooperando con la UDI en la semi clandestinidad, para saber que la colaboración de partidos no es lo primero que tienen en la mente los dirigentes de partidos en la oposición.


Todo esta muy claro en el panorama político de la derecha, porque las condiciones económicas implementadas por el gobierno de Pinochet han seguido la línea del continuismo con los gobiernos de la concertación, una política económica neoliberal de libre mercado. Donde el último informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Chile es el país que posee el mayor índice de desigualdad entre las 53 naciones que conforman el primer grupo de desarrollo humano. De este modo, el 20% más rico de la sociedad se lleva el 62,2% de los ingresos del país, mientras que el 20% más pobre sólo alcanza el 3,3%. Con este tipo de datos, la ONU construye sus índices de desigualdad, que revelan cuántas veces está contenido el ingreso del porcentaje más pobre de la población en el del más rico, mientras exista esta brecha los candidatos de la derecha y los grupos que existen detrás de ellos y representan, solo quieren el poder del congreso y nada mas, porque en ese lugar se diseña las leyes a la medida de cada grupo económico o un traje a la medida.


Señores de la concertación sigan con su juego de tener una presidenta mujer, y descuiden el parlamento y denle el gusto a la derecha, total las ansias de poder y liderar el país es su objetivo, pero para ustedes señores de concertación no les importa que las cifras de desigualdad se terminen, total las cifras del marco económico son muy buenas.

Pablo Ramírez Torrejón
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