Todos conocemos de cerca los problemas que afectan a todos los chilenos y vivimos a diario en la actualidad una creciente falta de credibilidad en las personas e instituciones políticas y los diferentes organismos del estado. Percibimos a diario la violencia en la ciudad todos los días; y a la que se recurre con frecuencia, no pueden ser atendidas con prontitud por no existir un verdadero plan contra la delincuencia, estoy preocupado especialmente la corrupción creciente y generalizada en los diferentes ministerios y municipalidades de nuestra patria, es lamentable la realidad y es el resultado de la búsqueda del interés personal, de grupos o de partidos, cuando no se tiene en cuenta el bien integral de nuestra sociedad de hoy.

Como católico quiero dar a conocer y destacar con la fuerza transformadora de Jesucristo para descubrir nuestras posibilidades y fortalecer la democracia con justicia y solidaridad para el País, evitando recurrir a medios violentos, que atentan contra la vida y el bien común. El mismo Jesús, crucificado y resucitado, nos invita a recuperar la confianza en nosotros y entre nosotros, apostando juntos por un futuro mejor. Con el apóstol San Pablo decimos hay que “vencer el mal con el bien”.



La política es “el arte de buscar y realizar el bien común”. Es por tanto el bien común el que nos convoca a todos sin excepción a participar de manera activa y nos compromete más a los que nos identificamos con Jesucristo, que “pasó por el mundo haciendo el bien”. Me pregunto igual que ustedes: ¿Qué estamos haciendo para crear un clima de diálogo y de concertación entre todos los chilenos? ¿Cómo podemos ser capaces de descubrir que el bien del País se logra deponiendo actitudes egoístas y ambiciones desmedidas para encontrar juntos el desarrollo y el bienestar equilibrio de nuestra sociedad?




Pablo Ramírez Torrejón
7649207-7
]]>