¡¡Hay que salir a la calle!! Porque la derecha tiembla cuando la Concertación se moviliza. La frase que pronunció Michelle Bachelet en su discurso del 11 de diciembre fue interpretada por varios representantes del mundo empresarial como una señal de alerta respecto a lo que podía ser un endurecimiento del discurso de la candidata presidencial y, en general, de la coalición gobernante.

Sus palabras sonaron fuerte e incluso muchos recordaron las protestas y movilizaciones que caracterizaron otros períodos de la historia de Chile, centrando más aún la atención en el curso que podrían tomar los acontecimientos.

Y en opinión del sector privado, los hechos que se han sucedido en esta convulsionada semana política, incluyendo la suma de declaraciones de la misma Bachelet, su entorno más cercano, los dirigentes concertacionistas y representantes del gobierno, indican que este presagio está tomando cuerpo.

Vamos sumando antecedentes: El domingo, tras conocerse el último veredicto popular y cuando fue evidente que el país enfrentaría una segunda vuelta para elegir al futuro presidente(a) de Chile, Bachelet subió a la terraza del Hotel San Francisco Kempinski desde donde arengó a sus partidarios para “salir a la calle”.

También agregó: “no voy a permitir que la inseguridad económica nos acorrale. Voy a ser la presidenta de un Chile mucho mejor. Más moderno, más igualitario. Mi compromiso es inquebrantable. Mi fortaleza es la fortaleza de mis convicciones. Junto a millones de chilenos, creo en un país más justo”.

Luego, apuntando directamente a Sebastián Piñera sentenció: “estoy convencida que ni todo el dinero del candidato de la derecha conseguirá torcer la voluntad de la mayoría la noche del 15 de enero”.


Seguidilla

El martes y junto con dar a conocer a los nuevos integrantes de su comando en el court central del Estadio Nacional, Bachelet atacó nuevamente a Piñera asegurando que “yo no tengo que andar inventando nuevas coaliciones. El país ya sabe, ya lo ha visto, hemos visto fotos, películas de quienes van a acompañar a Piñera: son los Pablo Longuería, los Jovino Novoa, los Sergio Fernández. Es la misma derecha de siempre”, sentenció.

El miércoles 14 –a primera hora- subió aún más el tono cuando la abanderada oficialista denunció que diversas personas vinculadas a Sebastián Piñera “en estos tres días post elecciones, han llamado a gente, militantes de algunos partidos, ofreciéndoles incluso pagarles todas las deudas”.

Más tarde, Bachelet aclaró sus dichos asegurando que “no mencioné a Sebastián Piñera en lo absoluto. Lo que yo sí señalé es que ni todo el dinero de la derecha va a torcer la voluntad de las mayorías”. Además explicó que se refería a “una antigua práctica de la derecha como pagar cuentas de luz y agua”.


La respuesta de Piñera fue inmediata: “Si el día de mañana está nerviosa ¿qué va hacer? ¿Va a insultar a todo el mundo?, ¿va a insultar a otros jefes de Estado o va a insultar a los ciudadanos?”. Además se mostró “decepcionado y doloroso” porque Bachelet dice cosas que “sabe que no son verdad”. Más tarde Piñera preguntó: ¿Cuál es la verdadera Bachelet, la de la sonrisa amable o la que hace acusaciones?”.

Y ayer, luego de conversar con los máximos representantes de todas las corrientes que conviven al interior de la Democracia Cristiana, Michelle Bachelet volvió a la carga. “Las descalificaciones personales de Sebastián Piñera me obligan a referirme nuevamente al tema. Este es el Piñera de siempre el que con descalificaciones personales elude los temas de fondo. El tema de fondo aquí está a la vista de todos los chilenos y es la relación entre la política y el dinero”, recalcó.

Bachelet agregó que “la derecha tradicionalmente ha utilizado el dinero para captar votos, campañas millonarias, la ciudad inundada de carteles, regalos a la gente en las poblaciones, canasta familiar, lentes, pago de cuentas de luz a deudores habitacionales”. Luego agregó: “desafío a alguien que me diga que la derecha no derrocha dinero en situaciones electorales y yo voy a reiterar lo señalado: hay militantes de la Concertación que han sido objeto de llamados telefónicos, de ofrecimiento de diverso tipo para incorporarse a la campaña de Piñera”.

Concertación


El lunes pasado, el senador electo y secretario general del PS, Camilo Escalona, advertía que ahora lo más importante del nuevo discurso “es el mensaje republicano con sentido social, con el cual nos presentamos al país en el curso de las próximas semanas”.

Después agregó “tenemos que tener un mensaje nacional que explique a la gente que el gobierno tiene que separarse del mundo de los negocios y que Piñera es la antítesis de la institucionalidad democrática moderna, porque significa reunir en una sola persona la cuota de poder político más importante y la mayor fortuna individual del país”.


Y ayer –tras conversar con Bachelet– el presidente de la DC, Adolfo Zaldívar, lanzó toda la artillería contra el abanderado de la Alianza. Primero advirtió que “en los próximos 30 días... vamos a estar expuestos a tensiones que se vienen dando desde hace algún tiempo por la forma de actuar de Sebastián Piñera”. Y junto con asegurar que Piñera los ha “agredido” al vestirse con “la ropa nuestra” aseguró que no tiene “autoridad moral” para descalificar a Bachelet. Tras lo cual recordó que “él (Piñera) hizo una emboscada periodística, política para destruir a quien entonces era su rival, a Evelyn Matthei, y la hizo con una frialdad increíble y la opinión pública no tiene que olvidarse, porque quien procede así con una aliada tendrá que darse cuanta a donde está dispuesto a llegar detrás de un objetivo...



Cómo puede él hoy pretender aspirar a la primera magistratura, si cuando intentó hacerse del poder dentro de RN, intentó destruir a una mujer, a Evelyn Matthei, que era su amiga con artes que no son aceptables para nadie”. Zaldívar agregó que “él no representa los intereses de la gente, ni los intereses del común de los chilenos... Es a tal punto cierto lo que afirmo que él siendo accionistas de Endesa cuando hubo que vender o había una oferta para comprar acciones, él, en ese entonces senador de la República y accionista de Endesa ¿qué es lo que hace? ¿Defiende los intereses de los accionistas minoritarios como hoy dice que va a representar los intereses del pueblo de Chile? No. El actúa donde tiene que actuar, con la lógica del dinero. El se fue a defender, entonces, los intereses suyos”.


Zaldívar agregó que Piñera ahora “intentó hacer algo parecido a lo que hizo con Evelyn Matthei... él y partidarios de él se hicieron de registros del partido (DC) y mandaron mail donde venía su slogan de campaña “se puede más” y al lado la flecha roja. ¿Cómo se llama eso? ¡¡Que responda!. Si él mañana no respeta a una aliada política como Evelyn Matthei, si no respeta o no se juega por accionistas minoritarios, si no respeta instituciones como la DC de qué puedo hablar. ¡¡Que se cree ese señor!!”, sentenció.


Y esto no fue todo. El senador electo, Guido Girardi (PPD), también entró al ruedo y arremetió contra el sistema de Isapres, las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y la necesidad de fortalecer la fiscalización. “Además de la solidaridad, hay que introducir transparencia, y devolver a los trabajadores el derecho de decidir en la designación de quienes hacen las inversiones. Que sea gente experta, pero que no sea designada como ahora entre cuatro paredes... Aquí falta más poder para la gente”, afirmó.

Gobierno


El lunes 12 de diciembre y mientras realizaba un recorrido por la nueva autopista General Velásquez, el presidente Ricardo Lagos, junto con asegurar que al final será Michelle Bachelet quien ganará la contienda presidencial apuntó: “En estos tiempos en que todos hablan tanto de igualdad, por Dios que es difícil avanzar en el plan Auge cuando había tanto interés en defender determinadas cosas de las Isapres que nos parecían injustas”.



Y el gobierno arremetió también en materia laboral. De hecho, ayer el presidente, Ricardo Lagos, durante la promulgación de la ley de procedimiento laboral reflotó el debate en torno a otorgar mayor poder a la negociación colectiva y, específicamente, al reemplazo de trabajadores en huelga, que el Ejecutivo intento eliminar en la reforma laboral de 2001, pero que fracasó por la oposición de la derecha.

“Pienso que Chile es hoy una sociedad madura para revisar las normativas en materia de negociación colectiva. Fuimos varios los que en la discusión pasada creíamos que era necesario abordar esos temas. Sin embargo, se nos planteó que no era el momento adecuado y que nos concentráramos en las tareas que hemos sido capaces de desarrollar y sacar adelante y que hoy estamos celebrando”, recalcó.

Agregó que “¿puede Chile hoy día oponerse a eliminar una norma tan injusta como el reemplazo en el derecho a huelga (...) Creo que la igualdad de oportunidades permite lograr cohesión social, por eso creo que mejorar las normas de negociación colectiva es un tema central”.


A esto se sumó el anuncio de acelerar el trámite en el Congreso del proyecto que regula la subcontratación, no sólo para dar un mayor desarrollo legislativo, si no que para “instalar este tema”, de acuerdo al ministro del Trabajo, Yerko Ljubetic.


El personero aseguró que “corresponde que las candidaturas tengan pronunciamientos hoy día para que los chilenos voten con el mayor nivel de información posible, particularmente los partidos de derecha que en estas materias han tenido una actitud de oposición que tiene que ser conocida por todos los ciudadanos”.


Empresarios


En síntesis, todo apunta a que existe un categórico endurecimiento en el discurso político –que ayer tuvo su momento más álgido con las críticas de Adolfo Zaldívar contra Sebastián Piñera- que está marcando la campaña presidencial con miras a las elecciones del 15 de enero.


¿La razón? Todo indica que la candidata presidencial de la Concertación, Michelle Bachelet, asesorada por su comando, optó por impulsar a fuego una estrategia directa y confrontación al que “desnude” las diferencias que tendría con Sebastián Piñera, alejando así la “real posibilidad” que la derecha termine llegando a La Moneda.


En la práctica, Bachelet dejó atrás el tono conciliador y ciudadano que caracterizó su campaña y entró de lleno en una nueva dimensión con insospechadas consecuencias que incluso hizo temer a muchos que –en este escenario- las posiciones se radicalicen en todos los frentes: político, económico, social y valórico.


Para el empresario, Hernán Hochschild, todo esto demuestra que “hay bastante desesperación en sus palabras (Bachelet) y creo que no es bueno, creo que ella puede ir perdiendo el perfil que tenía de ser una persona acogedora, a pasar a ser una persona confrontación al”. Y es que, a su juicio, “se ha puesto muy nerviosa porque es la candidata que tiene más riesgo de perder el liderazgo”.


Sin embargo, el ex presidente de la Sonami concluyó que sólo se trata de una situación que calificó de “meramente comunicacional... Creo que el país no tiene márgenes para poner las cosas en blanco y negro, creo que son temas propios de la campaña”.


Pero, para el presidente de la Asociación de Exportadores (Asoex), Ronald Bown, el debate perdió su foco. “En el país en el último tiempo, más que ideas, ha habido una confrontación. No hay que olvidar el pasado, las confrontaciones nos llevaron a vivir tiempos de mucha angustia para muchos chilenos, por lo tanto, lo que hay que buscar es la conciliación, hay que dar la batalla de las ideas y trabajar en ese sentido como un solo país”.


El dirigente agregó que “lamentablemente, en general, en este país estamos retrocediendo en lo que es la cultura cívica, en lo que es el respeto por los demás, en construir juntos a pesar de las diferencias”.


Y frente al renovado poder que está teniendo la Concertación en el Banco Central y el Congreso reflexionó: “creo que poco a poco comienzan a radicalizarse más las posiciones y, en ese sentido, no es bueno. Lo que alguna vez se conoció como la política de los acuerdos con esto se va, y creo que eso no es bueno, no son señales buenas”, dijo.



“Ella (Bachelet) avanzó mucho con la política de los acuerdos e ir poniéndose en situaciones más extremas siempre va a generar reacciones. Un animal herido siempre reacciona sin mucha cabeza y extremar posiciones y no dejar espacio para un país de más consenso, eso el mercado en algún momento lo van a internalizar”, concluyó.





El análisis de Pepe Auth: del discurso ciudadano al más político




¿Cuál es su evaluación del tono del discurso que está adquiriendo Bachelet?



Desde el punto de vista conceptual, el escenario de politización de la segunda vuelta es el mejor para la Concertación y, en consecuencia, para Michelle Bachelet, los partidos y el comando. Seguramente, harán lo necesario para que a medida que se acerque la elección, a ojos de la ciudadanía, la disyuntiva sea entre dos opciones políticas, entre la abanderada de la Concertación y el abanderado de la Alianza. Al revés, Sebastián Piñera buscará despolitizar al máximo e intentar hacer creer a la gente que ésta es una competencia entre dos personas.

Acusaciones como que Sebastián Piñera estaba ofreciendo dinero para que alguna gente de la Concertación se cambiara a su opción, ¿es el tipo de campaña política? No es el caso.

¿Hacia dónde, entonces, debería apuntar la campaña de Bachelet?


Eso implica politizar en el sentido de establecer con nitidez las diferencias y que tendieron a desaparecer en la primera vuelta, porque naturalmente Piñera trataba de disociarse de la Alianza, cosa que hoy día se va a ver bastante impedido de hacer salvo que se equivocara y diera por sentado que ya tiene el 23% de Joaquín Lavín en el bolsillo.




Piñera ahora está obligado a desarrollar esfuerzos, tender puentes, enfatizar ejes que permitan identificarse al electorado de Lavín con su candidatura y eso implica, obviamente, proximidad con los liderazgos de la UDI. Por otro lado, Bachelet naturalmente debe poner los elementos centrales de su discurso concertacionista tanto histórico como de las propuestas actuales. Ahí surge la antigua reivindicación del término del sistema binominal, la reforma de la previsión, que son temas más complejos de atacar para Piñera.


Ahora da la sensación que el discurso de Bachelet se está acercando más a la izquierda de la Concertación que al centro.



Lo que pasa es que la Concertación es mucho más grande que la centro-izquierda y la izquierda, o sea, el voto concertacionista versus la derecha. El punto no es que sea más de izquierda y menos de centro; creo que es un discurso con mayor fuerza, con mayor identificación con la Concertación, que el discurso más ciudadano despolitizado que tenía antes de la elección.

¿Pasó de la candidata ciudadana a la candidata más política?


A la candidata de la Concertación. Ese es el cambio de orientación fundamental. Pero claro, de alguna manera en el esquema de la primera vuelta lo que había en el trasfondo era más la elección de una mejor persona para presidir el país, una mejor persona en los términos de su fortaleza, una persona más cálida, más empática, con más credibilidad, que diera más confianza, etc. Pero la situación actual obliga más bien a poner énfasis no en la persona sino lo que ésta representa, en su opción política, en la diferencia que ofrece al país un gobierno de la Concertación de un gobierno de la Alianza. Y creo que eso de alguna manera se está graficando y se está traduciendo hoy día.


Con este discurso más político, ¿no le puede restar apoyo a Bachelet en el sector empresarial?


No creo, por supuesto tiene que encontrar un tono preciso, pero no creo. Pienso que uno de los errores en la campaña de la primera vuelta fue pensar que el voto empresarial tiene alguna importancia para ganar la elección. El 80% del PIB es decisivo para el funcionamiento de un gobierno, pero es completamente irrelevante para decidir una elección, porque estos electores deben representar el 0,5%, el 1% o el 2% del universo electoral, que por lo demás tienen una inclinación política extremadamente definida en una relación de 9 a 1 a favor de la derecha. En consecuencia, reuniones con los gremios para disipar sus dudas en uno u otro ámbito es lo que tiene que hacer un presidente, pero no es lo que tiene que hacer un candidato. Mi impresión, es que en la campaña de primera vuelta se dedicó demasiado tiempo a esa labor como si ya estuviera resuelta la elección.





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Pablo Ramírez Torrejón (PD)
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