El gobernar un país, son gran parte de las ansias de poder, donde la política se transforma en lo intendible de la democracia para algunos, que nunca podrán entender los pactos entre si, son verdaderas historias de cine, literarias, intrigas, envidias, pactos ocultos, que nunca tendrá una explicación lógica y sociológica, ni el mas experto ajedrecista podrá deslucidar, a tal punto de llegar a crear otra alianza política.




Las ansias de poder, es mas fuerte que la opinión de los votantes, donde cuatro paredes se analiza el beneficio de los partidos, con un solo fin el de no desaparecer y encontrar alguien que los salve del extermino o de ahogarse en las urnas, porque las ansias de poder se antepone a toda lógicas, valores y siento muchísimo decir esto pero lo digo con el corazón, esto hace mucho daño a la ciudadanía, porque son “Egos exagerados” por las ansias de poder, fama y elitismo, todo va acompañado de cuotas de pragmatismo, capacidad de negociación, se han convertido en una ambición ilimitada de poder.




No tengo ninguna concordancia política con estos personajes, pero solo se decir que cualquiera sea el partido político, las ansias de poder, primara primero antes del bienestar de los votantes.




Son tantas las ansias de poder que los partidos políticos nos manipulan y mienten a nosotros cada vez que hay elecciones. No rebatiré este punto sabedor del prejuicio de los chilenos, pero sólo apuntaré que los dirigentes políticos que se presentan a elecciones son los únicos miembros de la elite dirigente de Chile, cuyo poder depende del pueblo y salen a buscarlos puerta a puerta. Alguna vez han visto a un general, a un gerente de una gran empresa, haciendo un casa a casa, en búsqueda de sus empleados, para que el voto ciudadano sea de su preferencia política. Y ellos sí que tienen poder y toman decisiones que nos afectan a todos.




Para nadie es un misterio que los partidos políticos son la institución política menos legitimada del momento. Comparten el dudoso honor con diputados y senadores. Es tan mala la situación que no es raro que incluso los aspirantes a cargos políticos y destacados militantes partidarios hablen mal de ellos. Según esta visión no serviría para nada, pesarían menos que un “paquete de Barquillo” o valdrían muy poco. Sólo serían fuente de reyertas internas por cargos de poder o constante medio de presión en la lucha por acceso a cargos públicos.



Los partidos políticos controlan al Ejecutivo, a través del Congreso Nacional y la opinión pública. Pregúntele a todo Presidente de Chile si eso no es así. Los partidos políticos ayudan a organizar la sociedad civil chilena, que sin el aporte de ella difícilmente hubiese generado sindicatos, juntas de vecinos o federaciones estudiantiles. Así como el espíritu requiere del lenguaje para poder expresarse, las democracias requieren de partidos políticos para vivir.




Creo que el bien común del ciudadano, es el perfeccionamiento de las instituciones y el desarrollo de las relaciones internacionales en los países más poderosos. Los partidos políticos dependen del sufragio universal o elecciones, que a su vez dependen del tipo de estratificación social y ésta del desarrollo del sistema social: liberal o conservador por el bien país, pero en estos momentos esta primando las ansia de poder, y este llegara a ser sorprendente para cualquier, escritor de novelas policiales llena de intrigas.





Pablo Ramírez Torrejón (PD).
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