Los cientistas o cuentistas políticos, con su color político junto a sus comentarios podrán ser ecuánime e equilibrados y cuanto pueden influir en la ciudadanía o son otro tipo de opinologos y que viven del cuchicheo político del momento.



Según muchos, un cientista político es un especialista capacitado para analizar, evaluar, desarrollar y administrar proyectos relacionados con la génesis, distribución y empleo del poder en la sociedad, y con la toma de decisiones que el proceso anterior implica. Además de los conocimientos teóricos fundamentales que le proveen sus estudios de Licenciatura, debe dominar un conjunto de técnicas e instrumentos necesarios para resolver los problemas de la articulación, mediación y de la resolución de los conflictos de intereses, tanto al interior del estado como en el ámbito de la sociedad civil e internacional.



En el mundo de hoy se transformado en una disciplina: Teoría Política, Instituciones y Procesos Políticos y Relaciones Internacionales, pero les falto ser experto jugadores de ajedrez y poker, donde pueden llegar a manejar un lenguaje político, que está diseñado para hacer que las mentiras suenen a verdad y el asesinato suene a respetable, y para darle una apariencia de solidez a lo que es sólo aire. No se puede modificar todo esto de un momento a otro, pero al menos se pueden cambiar los hábitos personales, y de vez en cuando, si uno es capaz de burlarse con la intensidad suficiente, se puede mandar alguna frase gastada e inútil algún talón de Aquiles, estercolero, hervidero, prueba de fuego, verdadero infierno al basurero al que pertenecen.




La percepción de las reciprocidades orgánicas entre el lenguaje y la sociedad es tan vieja como Platón. Fue algo que volvió a examinar y profundizar la teoría política y la teoría de la historia de Joseph de Maistre, la gran voz de la reacción y del pesimismo cultural de finales del siglo dieciocho y principios del diecinueve.




David Altman, sostiene en un artículo publicado en la Revista de Ciencia Política (Vol. 25, Nº 1. Instituto de Ciencia Política UC, 295 páginas), el investigador sostiene: «Si bien la gran mayoría del mundo académico está abocado a la investigación y la docencia, también es cierto que la gran mayoría de las universidades privadas viven de la matrícula estudiantil. Así, las universidades buscan ‘vender’ su producto en el mercado esperando tener el mayor retorno posible. Como para ser conocidos en el ámbito público se requiere presencia pública, estos centros buscan tener una mayor aparición en los medios masivos de opinión pública, creando verdaderos ejércitos de ‘opinólogos’, inclusive bonificando a veces a aquellos que así lo hagan».




Parece que yo no estoy tan lejos de los comentarios del David Altman, esta percepción es la misma que se tiene de los parlamentarios y sus respectivos partidos políticos, Para nadie es un misterio que los partidos políticos son la institución política menos legitimada del momento. Comparten el dudoso honor con diputados y senadores. Es tan mala la situación que no es raro que incluso los aspirantes a cargos políticos y destacados militantes partidarios hablen mal de ellos. Según esta visión no serviría para nada, pesarían menos que un “paquete de Barquillo” o valdrían muy poco. Sólo serían fuente de reyertas internas por cargos de poder o constante medio de presión en la lucha por acceso a cargos públicos.



Así se definen en ciertos buscadores los cientistas o cuentistas políticos:


Cientista Político políglota: Licenciatura de Ciencias Políticas de la Universidad de Ginebra. Doble nacionalidad suizo-chilena. Bilingüe español-francés, con un excelente nivel en italiano y un buen nivel en inglés. Busco empleo en asesorias ONG, organismos gubernamentales. Elaboración de proyectos sociales/económicos. (El aviso lleno de faltas ortográficas).



Cientista político Cientista Político de la Universidad Gabriela Mistral, Diplomada en Comunicación, Estrategia y Marketing Político de la Universidad de Santiago de Chile y Universidad Autónoma de Barcelona, y Magíster en Instituciones y Procesos Políticos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.



Parece que uno levanta una piedra y aparecen como hormigas, solo hay que ver los blog o weblog, donde emiten comentarios muy rápidos, por primera vez en mi vida, me toco ver comentarios tan insulsos, con una falta de equidad, yo pensé que este tipo de personajes eran mas cautos y sus comentarios podían mas que el poder del dinero de los canales de televisión, este tipo de personajes son dignos de pasaje conventillero, donde sus comentarios son parte del que dirán y hacen mucho daño al electorado votante, con sus razonamiento vulgar que tienen menos enjundia que un arroz blanco.



Pablo Ramírez Torrejón (PD).
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