Con la demanda del Diputado Guido Girardi, quedara al descubierto lo que el estado debe a los cotizantes y pague la deuda, para mejorar las futuras pensiones de los chilenos.


Durante 25 años el Estado se ha apropiado indebidamente de fondos que pertenecen a los imponentes debido a un error legal. La ley estableció la exención de impuesto de renta a las AFP trasladando dicho impuesto a las pensiones futuras que obtengan los cotizantes. Por esta razón, las AFP no tienen derecho al crédito tributario por el impuesto de primera categoría por los dividendos percibidos, de las sociedades anónimas en que han invertido los fondos.


Un estudio poco difundido de la Asociación de AFP revela que la simple suma de tales créditos ya alcanza a US $ 570 millones. Si los créditos los hubieran percibido e invertido con la misma rentabilidad obtenida cada año, a fines de 2004 alcanzarían a US $ 1.065 millones.


Proyectado a 2033, cuando jubilarán los cotizantes que ingresaron en 1986, año en que comienzan las inversiones en acciones, el dinero malamente percibido por el estado alcanzará a US $ 2.800 millones. Además, el 27% de los fondos está invertido en valores mobiliarios en países donde la tasa de tal impuesto es del orden de 40% y con los que Chile ha firmado tratados sobre doble tributación, beneficio que no se ha acreditado a la cuenta corriente de los cotizantes.


Hechas ambas correcciones, los patrimonios de cada cotizante, al momento de pensionarse por edad deberían ser superiores entre 5% y 10% de los que hoy se estiman. Si las AFP no existieran y cada trabajador tuviera que invertir mensualmente sus imposiciones, formando una cartera análoga a la de los fondos, obtendría tanto el crédito tributario correspondiente al impuesto de primera categoría como el que generan los tratados sobre doble tributación.


Las AFP cumplen precisamente esa función. Equivale a un mandato que cada trabajador otorga a una AFP para que cobre e invierta las imposiciones e informe a través de su cuenta individual. Como bien señala la ley, los fondos pertenecen al trabajador. Por lo tanto la exención tributaria a la AFP es una exención al trabajador como lo son otras inversiones mobiliarias que fomentan el ahorro. La ley se equivocó y el Estado debe devolver los US $ 1.000 millones percibidos irregularmente, aunque en forma legal.


Para su restitución, el fisco podría emitir otro bono de reconocimiento, que se hará efectivo al momento de pensionarse el trabajador, incluyendo intereses iguales a la rentabilidad promedio anual del sistema de AFP. No hay duda que enmendar estos errores contribuye poderosamente a elevar las pensiones, particularmente las mínimas, sin tener que pegarles un zarpazo tributario a los demás contribuyentes.


Según Javier Fuenzalida A. Economista diario ESTRATEGIA. 22 de noviembre de 2005.


Así podremos ver al estado pagar a los 8 millones de cotizantes lo que debe pagar por apropiarse durante 25 años y nadie a dicho nada, y todos los parlamentarios se han hecho los lesos junto a la comisión de hacienda, este es un error legal donde se ha apropiado indebidamente de fondos que pertenecen a los imponentes debido a un error legal. La ley estableció la exención de impuesto de renta a las AFP trasladando dicho impuesto a las pensiones futuras que obtengan los cotizantes. Por esta razón, las AFP no tienen derecho al crédito tributario por el impuesto de primera categoría por los dividendos percibidos, de las sociedades anónimas en que han invertido los fondos.



Señores parlamentarios no traten de engañar al pueblo de que quedaran en igualdad de condiciones en el senado con la oposición, asuman que Guido Girardi metió las patas hasta el fondo, porque con esto quedara al descubierto la deuda que tiene el estado con los cotizantes.



Pablo Ramírez Torrejón (PD).
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