Ustedes señores parlamentarios, la forma de como están saliendo de Valparaíso es muy similar a la de una persona que se quiere arrancar de la casa que arrienda y tiene varias deudas pendientes con el entorno donde vive, espero que vuestro caso no sea este, porque si es así lo lamento por ustedes por que yo y la red de contactos bloggeros que yo tengo aquí en la Quinta Región, los denunciaremos de todas las deudas que dejan sin pagar y no se quejen si sus rostros aparecen junto a estas denuncias responsables.



Tras recibir simbólicamente las llaves del edificio que albergó a la Cancillería, el presidente de la Cámara de Diputados, Gabriel Ascencio, reflotó ayer la eterna discusión que ha habido en estos 16 años sobre la ubicación del Congreso Nacional.



Aunque todavía faltan algunos días para que el Ministerio de Relaciones Exteriores desaloje el ex Congreso -donde funcionó estos 16 años- para trasladarse a sus nuevas dependencias -el remodelado Hotel Carrera-, su titular, Ignacio Walker, entregó a Ascencio las dependencias correspondientes a la Cámara Baja.



Con ello, se da prácticamente por terminado el proceso que se inició en 1998, cuando bajo la presidencia de Andrés Zaldívar, al Senado se le devolvió un ala del edificio y trasladó parte de sus oficinas a Santiago.



Por lo mismo, y con ambas ramas en posesión del inmueble en que funcionaron hasta el 11 de septiembre de 1973, la discusión sobre si el Poder Legislativo debe funcionar en la capital o en la V Región amenaza con recobrar vigencia bajo el gobierno de Michelle Bachelet.



De hecho, el propio Ascencio dio luces de ello ayer, cuando dijo que si bien no es prioridad, es un tema que tarde o temprano tendrá que abordarse.



"... para qué nos vamos a engañar. Esto de todas maneras reabre la vieja discusión de dónde tiene que funcionar el Congreso Nacional. Muchos de nosotros somos partidarios de que el Congreso Nacional tiene que estar en Santiago, y no en Valparaíso", sentenció.



El tema ha sido discutido en estos 16 años por diputados y senadores de todos los sectores, quienes han propuesto decenas de proyectos de acuerdo para que el Presidente, en virtud de sus facultades, envíe el respectivo proyecto de ley.



Antes de trasladar parte de sus oficinas y de que las algunas de sus comisiones trabajen lunes y jueves en Santiago, la Cámara de Diputados deberá resignar su presupuesto para financiar no sólo la remodelación, sino que también la reparación de las oficinas dejadas por la Cancillería.



Bueno señores parlamentarios yo estaré al acecho.


Pablo Ramírez Torrejón (PD).
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