Cobre-Dólares: El Fondo al estilo Noruego- La experiencia Nórdi
La fotografía de la Fundición de cobre es un aporte de Chilephoto. A veces el remedio puede ser peor que la enfermedad. Hasta hace poco hablaba con orgullo con un amigo noruego acerca de cómo nuestro país va a implementando políticas "sanas" al estilo de su “rico” país nórdico para frenar la abundancia de cobre-dólares en nuestra economía. Pero al parecer dicha política no es tan sana como creía. Mi amigo Nils, decía "OH No, No dejes que Chile cometa ese error, ya prácticamente se nos han subido todos los impuestos el IVA hasta un 25%, los impuestos de Bienes Raíces, una carga tributaria altísima y el Estado ya no puede tener dineros frescos para invertir en el país!"
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La verdad que me impresioné, lo que parecía una buena idea por muchos economistas con el fin de paliar los futuros efectos de una virtual Enfermedad Holandesa de nuestra economía, se convertía en una idea agridulce.


Ahorrar por ahorrar parece ser una medida extrema de un Estado avaro. Un avaro solo guarda el dinero, no invirtiendo en crear un mejor futuro. Y como país, existe una inversión (no gasto) de por si rinde mayores intereses: La Educación –la bien enfocada-, desarrollo tecnológico e investigación para terminar con la dependencia en Recursos Naturales en estado bruto. Es hora de echar a andar el círculo virtuoso de mayor desarrollo. En primer lugar, se ha creído en la premisa del ahorrar el excedente en el extranjero para beneficiar la base exportadora del país, sin revaluar mucho la moneda local. Es en realidad no tan cierto, ya que el mercado va a comenzar a internalizar el precio del dólar a sabiendas que existe un fondo en el extranjero como si fuese nacional. El mercado no es tonto y no va a permitir un mayor valor del dólar, en conclusión el efecto será levemente marginal y no se conseguirá el efecto deseado.


En segundo lugar, al derivar el excedente en el extranjero, se deja de invertir en el país en su propio futuro, los dineros quedarán congelados en el exterior con los ínfimos intereses comerciales de la banca internacional. Es decir, al dejar la plata cautiva en cuentas extranjeras, se le priva al país de recursos para invertir en el futuro en pos de un mayor desarrollo tecnológico local.


En tercer lugar, ya existe el Fondo de Estabilización del Precio del Cobre, para ayudar a la Minería Estatal, dándole oxígeno para sobrevivir los tiempos de vacas flacas.


En cuarto lugar, esto es lo más grave que puede ocurrirnos: el gobierno al verse impedido de requerir fondos frescos, por estar invertidos en el extranjero... No le va a quedar otro recurso que subir los impuestos para cubrir programas sociales apremiantes, contradiciendo el fin mismo del propósito para lo cual el fondo fue creado. Esto es lo que mi amigo Nils me advertía. Que por favor viéramos con ojos críticos el asunto y ayudemos al gobierno a que no lo vea como una panacea milagrosa. Se sabe que una mayor actividad económica con inversión en industrias de alta tecnología permite al fisco mayores ingresos y eso se logra invirtiendo, no escondiendo la plata.


La llegada de la llamada enfermedad holandesa, debe ser tomada como una oportunidad de brindar en corto tiempo a Chile, recursos frescos para una invertir en una plataforma que permita dar el salto cualitativo desde los recursos naturales. Hay que importar profesionales que entrenen nuestra masa laboral en tiempo récord, industrializar el país en todos los aspectos en que sólo vendemos la materia prima en bruto, creación intensiva de joint ventures estatal-privados con miras al mercado internacional, diversificando los productos que brinda esa materia prima en casa. No se trata de crear maquiladoras mexicanas, sino de dar un paso más en productos de mayor valor agregado.


No tengamos miedo al Estado Empresario, la otrora CORFO que dio muchos frutos al país en el pasado y a las asociaciones estratégicas publico-privadas, ya somos un país maduro que no le teme a doblar la mano del destino. Hagamos economía sin dogmatismos. Son los tiempos apremiantes de la globalización y hay que actuar unidos y de la manera más profesional posible.


Los Chilenos estamos listos para decir que somos capaces de cambiar el destino del país y de nuestra gente para un futuro mas brillante que solo maderas, frutas, pescados y cobre, teniendo capacidad de sobra para ir mas allá de eso, a pesar de tener nuestra masa laboral mal pagada! Y sólo el Vino ha podido ser nuestro real embajador!


No al fondo al estilo Noruego. Si a la inversión rentable DENTRO del país.


Por favor, aunque suene muy bonito y le tienten... diga No al fondo al estilo Noruego! Si a la inversión rentable DENTRO del país! Recuerde que siempre damos la bienvenida a la inversión extranjera. Lo mismo debe pasar con los Cobre- Dólares. Mientras más rentable, tecnológico y productivo, mejor! Es la mejor arma contra la Enfermedad Holandesa!


Gracias por leer mis líneas, espero no ser una voz solitaria.


Este comentario es realizado por en: GOODIDEA en Atina Chile.


http://www.atinachile.cl/node/11358#comment-34199



La enfermedad Holandesa es cuando la recién descubierta abundancia de recursos naturales de un país lleva a una riqueza casi inmediata, como caída del cielo, la inversión en el resto de la economía se traslada del sector de bienes comercializables (sobre todo las manufacturas) al sector de bienes no comercializables (principalmente los bienes de consumo y los servicios). El diagnóstico es bien conocido: la conocida como Enfermedad holandesa. Si desaparecen los recursos naturales que generaron la riqueza inesperada (en este caso el petróleo y el gas), la economía se queda con muy pocas industrias competitivas y demasiados cafés de librería vacíos. A continuación vendrá, sin duda alguna, una reestructuración dolorosa.


Si Noruega ha de evitar sucumbir ante la Enfermedad holandesa, hay solo una solución. Dado que la importancia del sector de bienes comercializables se desvanece, el sector de bienes no comercializables debe incrementar su productividad y rendimiento. Hay básicamente solo una forma de lograr el necesario crecimiento de productividad y rendimiento: la demanda excesiva del sector público debe ser trasladada a otro sitio. Después de todo, la demanda no desaparecerá por sí misma. Las listas de espera para servicios médicos y clínicos en Noruega ya parecen interminables y los edificios de las escuelas se deterioran (algunos ya han sido clausurados por las autoridades de salud pública).


Una gama de servicios públicos tendrá que ser, por lo tanto, privatizada. Como siempre, ese será un proceso difícil y políticamente contencioso. Pero también brindará una oportunidad de oro para aprovechar realmente el potencial del país a través de una estrategia de inversión sensata, que es el propósito original del Fondo Petrolero. Esa estrategia debería incluir una significativa cantidad de inversión en el capital humano: educación, capacitación e investigación científica básica. Pero las ideas brillantes no se surten bajo pedido. Cualquier esfuerzo que el gobierno haga por sustentar a las industrias agonizantes o por asignar inversión a través de la elección de todo tipo de proyectos "innovadores" será una receta de desastre económico.


Como sucede tan a menudo en el resto del mundo, la riqueza casi inmediata, como la que recibió Noruega debido a su petróleo y gas, puede ser una maldición tanto como una bendición. Los Emiratos Árabes Unidos, teniendo reservas petroleras que se estima durarán solo entre 10 y 15 años, redujeron los requerimientos de otorgamiento de visas para la mayoría de los occidentales como parte de un esfuerzo para acelerar el desarrollo de una industria turística viable. Con el reciente descubrimiento de las inmensas reservas petroleras del Mar Caspio, Kazakistán se encuentra al inicio de ese proceso. Esos países, como Noruega, fueron ganadores en la lotería de los recursos naturales, pero eso no garantiza que seguirán siendo ricos una vez que los ingresos que ahora reciben desaparezcan.


Si bien, el hallazgo de reservas masivas de Cobre significa una oportunidad de oro, hoy el país enfrenta una severa situación económica que exige la reducción del aparato estatal y la aplicación de una política de inversión sensata.


Esto es un extracto de un comentario de: Gunnar Bårdsen http://www.actualidad.co.cr/


Pablo Ramírez Torrejón (PD)
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