La Derecha no se puede presentar como un remedio a los males de la Concertación, porque no ha construido una mejor obra política, habiéndolo tenido todo para hacerlo. La derecha tiene gente muy inteligente, en grupos pequeños funciona bastante bien, pero cuando se juntan en grupos algo más amplios producen algo más bien primario, sin control de los efectos y sin capacidad de detenerse.


La Derecha mantiene una muy baja adhesión ciudadana y aún no se dan cuenta de que la ciudadanía espera mucho más de ellos de lo que han sido capaces. Si la derecha hubiera ocupado el tiempo, que ha tenido de sobra estos diecisiete años, no estaría haciendo algo tan mediocre, de tan poco beneficio. Lo que haría, si fuera mejor de lo que es, es lanzar una campaña presidencial en el tiempo correcto, nunca con tanta anticipación; combinaría la actuación de sus figuras para establecer ritmo y tonalidades distintas (Jamás un certero ataque al gobierno), no provocaría a los aliados y mejoraría su labor parlamentaria, tanto como su presencia institucional.


Siendo muchos de ellos cristianos, aun no aprenden el significado de ser cristianos, si aplicaran ciertos consejos con los ciudadanos de este país, no estariamos como estamos, con esa brecha social, sea tan amplia, no todo es culpa del gobierno, como siempre se dice el buen empleador hace un buen trabajador, así dicho empleado hace un buen trabajo, para cuidar la empresa.


“Cuando la derecha fue Gobierno, no fiscalizó y desgraciadamente silenció brutalidades”


La derecha política es un concepto que se refiere sin demasiada precisión al segmento del espectro político asociado a posiciones conservadoras, liberales, religiosas o bien simplemente opuestas a la izquierda política. Engloba por tanto a corrientes ideológicas muy diversas cuya separación puede ser tajante, dependiendo de que consideren prioritaria la defensa de la libertad individual (liberalismo) o de que ante todo busquen el mantenimiento del orden social establecido (tradicionalismo, conservadurismo). En oposición a la izquierda política, enfatiza el libre mercado por encima del igualitarismo y busca potenciar valores y derechos individuales, frente a posiciones colectivistas o estatalistas.



El término tiene su origen en el lugar donde se sentaban en el parlamento francés surgido tras la Revolución Francesa en el que los monárquicos, los conservadores de la época que apoyaban el Antiguo Régimen, se sentaban siempre en el lado derecho y los republicanos en el izquierdo. Esta definición es obviamente obsoleta, el significado se refiere ahora al espectro ideológico.



La derecha más moderada se suele calificar como centro-derecha, mientras que la derecha más extremista se califica como ultraderecha o extrema derecha.



El término tiene su origen en el lugar donde se sentaban en el parlamento francés surgido tras la Revolución Francesa en el que los monárquicos, los conservadores de la época que apoyaban el Antiguo Régimen, se sentaban siempre en el lado derecho y los republicanos en el izquierdo. Esta definición es obviamente obsoleta, el significado se refiere ahora al espectro ideológico. Los contrarios de la derecha política suelen tildar a estos de reaccionarios, un término que surgió para referirse a aquellos cuyas políticas se formaron en reacción a la Revolución Francesa y contrarias a la misma.


Una faceta de la derecha política será la que defienda la preservación del orden social establecido, abogando por el mantenimiento y protección de la moral y valores tradicionales. También queda englobada dentro de esta categoría la democracia cristiana, cuyos partidos, conocidos como democristianos, defienden la preservación de los valores y la moral cristianas frente al laicismo y frente al anticlericalismo.



Por otro lado, también se considera derecha a las diferentes formas de liberalismo que defienden el libre mercado y los derechos individuales por encima de la igualdad social. Este apoyo por el mercado se suele traducir en una critica al intervencionismo económico y social del Estado, considerándolo negativo. Finalmente, cree correcto hacer que prevalezca la libertad sobre las doctrinas igualitaristas.


Las diferencias entre las distintas corrientes de derecha no permiten un tratamiento homogéneo, ya que abarcan un espectro muy amplio, tanto en lo social como en lo político: desde posturas liberales y laicas a actitudes religiosas integristas, desde el apoyo firme a Israel a la crítica de raíz antisemita, desde posturas nacionalistas a otras globalizadoras.


La derecha moderada es conocida por coincidir en su crítica al multiculturalismo y al relativismo moral, su defensa de la democracia liberal y de la civilización occidental, la catalogación de Cuba, la República Popular China, Corea del Norte, Laos y Vietnam como dictaduras, y el general apoyo a Estados Unidos y sus aliados en las acciones internacionales (si bien la extrema derecha no tiene por qué coincidir en este último punto). En los países de tradición judeocristiana, la derecha moderada también se caracteriza por su defensa de los preceptos judíos o cristianos, si bien suelen asumir con naturalidad la separación entre Iglesia y Estado. No es ese el caso de la extrema derecha, que suele defender el integrismo religioso, suele ser judeófoba, nacionalista, antiliberal y rechaza la democracia.



Actualmente un "aparente giro" en las posturas representativas de la derecha moderada es la adherencia al discurso relativista cultural/relativismo moral ,impregnados con las economías subjetivistas y filosofías procedentes de autores como F. Nietzche o M. Heidegger y los indeterminismos imperantes en la ciencias (indeterminismo =liberalismo posclásico) Aún así esta es una característica poco asumida (especialmente por los grupos "neoizquierdistas" que aparecen ahora muy cercanos a la derecha moderada).



Si el padre Hurtado viviera hoy, seguramente, algo tendría que decir al mundo sindical., su mensaje apuntaría al diálogo y a la unidad.



Hoy se repite por todas partes que los problemas que afectan a Chile tienen sus raíces en un deficiente sistema educacional. Pareciera ser, entonces, que poco ha cambiado nuestro país desde los tiempos del Padre Hurtado. La causa de la crisis actual no es ni económica ni política, es ante todo moral y proviene de una carencia general de educación, denunciaba ya en ese entonces el beato. Su miraba iba más allá que un simple problema de contenido o de la extensión de la jornada académica. Es el carácter bien formado, la voluntad bien educada lo que ha hecho grandes a los hombres y eso es lo que, a su juicio, le faltaba a la educación chilena. Señalaba con énfasis que en los niños había que inculcar el sentido del deber, del honor -en el mejor sentido de la palabra- y del esfuerzo. Todo ello marcado transversalmente por una verdadera educación para el amor que los alejara de posturas superficiales y frívolas. Su postulado era que la educación debía cultivar la capacidad de pensar y de reflexionar más que a memorizar.




“El padre Hurtado nos pediría a todos los chilenos trabajadores ser más concientes y responsables, valorizar la solidaridad. Sobre esta base valórica construir lazos de unidad para trabajar juntos, buscando caminos de consenso. Dentro del movimiento de los trabajadores reconocer la diversidad como un valor, tener respeto a las diferentes opiniones que existen en el mundo del trabajo. Nos pediría mejorar la comunicación y el diálogo”.


Pediría también tender nexos con las autoridades públicas, con los empresarios, con los patrones para buscar caminos de solución a los problemas económicos, de salarios, de cesantía, de desigualdad social que afectan en este momento al país. Hoy día, más que nunca el padre Alberto Hurtado nos pediría mucha comprensión, mucho realismo para enfrentar los problemas y dejar al lado los egoísmos y divisiones al interior de cada partido y sindicatos de este país.

En este post existe un importante aporte de: http://es.wikipedia.org


Pablo Ramírez Torrejón (PD)
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